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CRISTINA ENEA EL LEGADO DE LOS DUQUES DE MANDAS

EL PARQUE DE CRISTINA ENEA

El Parque de Cristina Enea es el más grande de la ciudad. Se encuentra en el barrio de Egia, muy próximo a la Estación del Norte (estación de Renfe) y se accede al mismo desde el Paseo Duque de Mandas, llamado así en memoria de quien legó para la ciudad lo que en su día fue su residencia en San Sebastián.

UN POCO DE HISTORIA…

D. Fermín de Lasala y Collado se casó en 1859 con Dña. Cristina Brunetti, Duquesa de Mandas nacida en Italia en 1831 y perteneciente a una familia aristocrática. Este matrimonio no tuvo descendencia y a su muerte D. Fermín de Lasala y Collado dispuso en su testamento que el uso de su finca y residencia en San Sebastián, “Cristina Enea”, permaneciera durante algún tiempo en manos de su familia para ser finalmente cedida a la ciudad de San Sebastián. La primera beneficiada fue Dña. Ines Brunetti pero a su muerte en 1925 el resto de familiares contemplados en el testamento manifestaron su voluntad de ceder sus derechos sobre la finca en beneficio de la ciudad, cuyo gobierno municipal los aceptó el 2 de Junio de 1926.

El Duque de Mandas exigió una serie de condiciones que debían de ser cumplidas a cambio de la cesión de su finca a la ciudad. En primer lugar ordenó no alterar lo más mínimo la denominación de Cristina Enea que su finca tenía y que su uso fuera exclusivamente para el paseo público. Quedaban totalmente prohibidos los juegos en Cristina Enea: fútbol, pelota, las quillas, la barra, los bolos etc. así como los almuerzos, comidas y meriendas. Y dejó escrito que Cristina Enea debía quedar cerrado siempre al anochecer. Así mismo prohibía la venta, permuta o hipoteca del terreno o de los edificios, que solo se podrían reconstruir en caso de ruina.

El Parque de Cristina Enea se asienta sobre una colina formada por la reducida península que describe el último meandro del Urumea antes de desembocar en el mar. En el siglo XVIII, en la parte de la colina más alejada de la ciudad se encontraba la finca Mundaiz propiedad de la familia Olazabal, dotada de un palacio y jardines; el resto una serie de caseríos y huertas que el Duque de Mandas comenzó a comprar a partir de 1863 con la intención de construir en ella su casa de campo.

El diseño de los prados, jardines, estanques y caminos fue llevado a cabo por Pierre Ducasse, jardinero de la Casa Real..


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